
El autor de Lagartijas y de Celebraciones responde a nuestras preguntas.
1. ¿Hay algún ritual o costumbre que acompañe tu escritura?
Suele costarme mucho trabajo sentarme a escribir. Quiero decir, el mero momento en el que uno empieza a hacerlo. Es una lucha cotidiana, de modo que siempre doy más o menos los mismos rodeos: preparar un café, despejar el escritorio, servirme un vaso de agua (para después del café, cuando ya esté escribiendo), poner música… Al cabo de un rato necesito recordarme el propósito y simplemente empezar a escribir. No creo que sea un ritual, se parece más a una forma de postergar el trabajo de la escritura o, en el mejor de los casos, a esos momentos en que los perros dan una y otra y otra vuelta sobre su cama para por fin sentirse a gusto.
2. ¿Con cuál personaje literario te gustaría conversar?
Me encantaría conversar con Óscar Wao.
3. ¿Qué autor o autora vuelve siempre a tu biblioteca?
Son varixs, y cambian ligeramente con el tiempo: Últimamente, Ricardo Piglia y Susan Sontag, en ambos casos por sus diarios. Pero desde hace muchos años ocurre que vuelvo a la poesía de Juan Gelman (o su poesía vuelve a mí). Con Montaigne también pasa, que de vez en cuando reaparece por ahí en la biblioteca o en el escritorio y hay que pararle bolas, no puede uno hacerse el pendejo.
4. ¿Qué libro dejarías en una mesa para que alguien lo encuentre?
Beloved, de Toni Morrison. Es la novela más bella que he leído en mucho tiempo.
5. ¿Qué haces con los libros que no te gustan?
Usualmente pasan una temporada en mi biblioteca. Luego los agrupo y busco la manera de ponerlos en circulación: algunos los presto o los regalo, otros los dono a bibliotecas públicas o comunitarias.
6. ¿En qué espacio o lugar te sientes como en casa?
En los salones de clase. Soy profesor y amo mi oficio; me gusta ver cómo después de algunas semanas de clase, las conversaciones con mis estudiantes van haciéndose más complejas, a medida que ganamos confianza. Esa sensación de estar como en casa nos permite hablar de lo que entendemos (o no) de los textos, de las preguntas extrañas que salen, de las dudas que a veces quedan sin resolverse del todo.
7. ¿Qué cosa dejaste de disfrutar con el tiempo?
Las redes sociales son algo que disfruto cada vez menos. Ahora mismo quisiera cerrarlas definitivamente, pero también siento que allí todavía queda una forma de interacción y de circulación de la información allí que temo no encontrar de otro modo. A lo mejor eso también es un espejismo, pero por lo pronto me impide cerrarlas.
8. ¿Cuál es tu parte favorita de escribir?
Cuando por fin cojo ritmo de escritura, llega un punto en el que pierdo la noción del tiempo. Solo importa la historia en la que estoy trabajando: sus personajes, la atmósfera, la acción y cómo lo que aparece ante mí se desenvuelve sobre lo que ya he escrito, como si fuera una consecuencia inevitable. Esos momentos los disfruto mucho. Algo parecido ocurre si estoy trtando de desarrollar una idea en un ensayo. Pasan horas enteras en las que mi mente está en ese lugar que no tengo palabras para describir. Supongo que a eso se refieren los maratonistas cuando hablan de correr, los boxeadores con su danza de pies, o la hermosa descripción de Ayrton Senna sobre su vuelta rápida en Mónaco en 1988.